“Hasta que no te explote la vesícula, no te van a operar”

General 01 de diciembre de 2020 Por María del Carmen Sáenz
Sabrina V. es madre de dos hijos pequeños y espera desde hace nueve meses por una cirugía programada de vesícula. Su cuadro está empeorando en las últimas semanas.
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Hospital de Emergencias Clemente Álvarez

Sabrina V. (33) es una vecina de la zona sur de Rosario y madre de dos hijos pequeños. Ella sufre de una inflamación aguda de vesícula y la noche del sábado 28 acudió a la guardia del Hospital Clemente Álvarez (HECA). Su historia de dolor y angustia empezó por el mes de febrero de este año tan particular. Todo parecía ir bien cuando a inicios del año presentó todos los papeles, análisis y estudios para una operación programada de vesícula, en el Hospital Roque Sáenz Peña, de la zona sur de Rosario. Pero el inicio de la cuarentena obligatoria por el Covid-19 hizo que su operación programada fuera postergada mientras durara la pandemia. Desde aquella fecha han pasado casi nueve meses, en los cuales mitiga el dolor solo con analgésicos, antinflamatorios y antibióticos.

Ante los fuertes dolores y el empeoramiento de su cuadro clínico decidió acudir al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) la noche del sábado 28 de noviembre, pero le dijeron que no había un profesional que pudiera hacerle la ecografía de urgencia. Luego de realizarle análisis y una placa quedó internada hasta la mañana del domingo. El parte que le entregan por la ecografía da cuenta de una vesícula inflamada llena de líquido con la piedra que aparece en la imagen. La profesional que la atendió, le dijo: “No hay peligro, pero no te podemos operar porque estamos en pandemia y no hacemos cirugías programadas excepto que corras riesgo de muerte”. Le recetaron antibióticos y Diclofenac además de Omeprazol para la gastritis.

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Receta sin membrete del hospital ni sello del profesional o fecha de atención.

Antes de retirarse del hospital pudo conversar con una enfermera que le confesó que no había medicamentos ni personal suficiente para atender a todos. Según Sabrina V. en el HECA se puede apreciar que los médicos están cansados y enojados. La recomendación médica que recibe, es que ante la sensación de un dolor lacerante acuda de urgencia a la guardia del hospital, pero para una madre con dos hijos pequeños no es fácil pasar más de cinco horas sin saber si quedará internada, si volverá a su casa al día siguiente o si la operarán cuando el cuadro esté demasiado complicado poniendo su vida en peligro.

Sabrina V. ha vivido los últimos meses con dolor y con angustia. Ella recuerda con temor lo que le dijo una de las profesionales en el HECA: “Hasta que no te explote la vesícula no te van a operar”. La demora de la cirugía programada no solo acarrea consecuencias en salud, sino que al malestar corporal se suman los problemas en el plano económico porque no puede trabajar en mensajería, con la bicicleta, para una de las aplicaciones conocidas de entrega inmediata en la ciudad.

El caso de Sabrina V. es uno de los tantos que se multiplican en la ciudad de Rosario y los familiares de los pacientes explican lo mismo: falta de personal, falta de camas, falta de medicamentos y postergación en la atención, por parte de los profesionales de la salud, ante todo lo que no sea Covid-19. Las autoridades del gobierno provincial de Santa Fe y del efector público deberán sopesar en la balanza los beneficios o perjuicios en salud que se logra con solo prestar atención a un tipo de enfermedad, olvidando la multiplicidad de cuadros clínicos que al no tener atención médica o no tener continuidad en los controles, ponen en peligro la vida de los pacientes que bastante pacientes han demostrado ser en los últimos nueve meses. Sabrina V. espera ser atendida y operada de forma programada para poder cuidar de su hogar y regresar al trabajo ya que es el único sostén de sus hijos.

 

 

 

  

 

María del Carmen Sáenz

Soy periodista en la ciudad de Rosario, Santa Fe- Argentina.
Me gusta la fotografía y visibilizar lo que veo a mi alrededor.